Cómo desarrollar un tema por escrito

En este artículo te explicaremos cómo desarrollar un tema por escrito paso a paso. Entra y descubre todo lo que necesitas saber.
Cómo desarrollar un tema por escrito
Rubén Vizcaíno Pena
Rubén Vizcaíno Pena 9 de junio de 2022

    En este artículo te explicaremos cómo desarrollar un tema por escrito paso a paso, ya sea para una oposición, o para un examen o trabajo de la universidad, del Bachillerato o cualquier otro.

    ¿Empezamos?

     

    Cómo desarrollar un tema por escrito: preparación

    Antes de ponerte manos a la obra, es muy importante que dediques unos minutos a fijarte en los siguientes aspectos:

    • ¿A qué se refiere el tema? Asegúrate de comprender exactamente a qué se refiere el título del tema que debes desarrollar. Tenlo presente en todo momento, para no desviarte del objetivo ni malinterpretar lo que te están pidiendo.
    • Tiempo disponible. Si se trata del examen de una oposición, de la universidad o del Bachillerato, asegúrate de saber de cuánto tiempo dispones para redactar el tema. En el caso de trabajos del curso, comprueba también las fechas límite de entrega.
    • Extensión. Verifica si hay un máximo de páginas o palabras permitidas, así como si se exige o no una extensión mínima en la redacción del tema.
    • Forma de evaluación. Si se indican los criterios de evaluación, ten muy presentes los aspectos que se van a valorar a la hora de puntuar el ejercicio.

    En definitiva, recuerda que cometer un error en alguna de estas cuestiones básicas podría perjudicar gravemente la calificación de tu examen o trabajo.

     

    Desarrollo de un tema por escrito paso a paso

    Una vez aclaradas las anteriores cuestiones, es momento de desarrollar el tema por escrito. Veamos cómo hacerlo:

    1. Documéntate

    Si se trata de hacer un trabajo de curso, una tesina o similar, empieza por leer información sobre el tema y recopilar todos los recursos que podrías llegar a utilizar.

    En este sentido, es importante que tengas un buen sistema de organización y almacenamiento, para centralizar todos los datos en una sola ubicación y poder acceder a ellos de forma rápida y sencilla.

    En el caso de tratarse de un examen de oposición o similar, dedica unos minutos a repasar mentalmente dónde se ubica el tema dentro del programa y qué apartados o secciones comprende.

    2. Estructura el tema

    Antes de lanzarte a escribir en la página en blanco, es preferible que hagas uno o varios esquemas preparatorios. De este modo:

    • Te asegurarás de no dejar fuera ninguna información importante.
    • Podrás pensar en cómo organizar dicha información de modo coherente. En este sentido, es importante que la lectura sea fácil y siga un orden lógico.
    • Podrás hacer cambios de forma rápida y sencilla, sin tener que rehacer la redacción.

    Además de definir la estructura básica, puedes hacer anotaciones acerca de los aspectos más importantes a incluir en cada sección o apartado.

    3. Redacta el tema

    Sobre el esquema anterior, empieza a redactar el tema de forma ordenada.

    Si se trata de un trabajo, ve consultando las fuentes a medida que escribas, para no olvidar nada importante ni equivocarte en datos concretos (fechas, normativa, etc.).

    En el caso de exámenes de oposición, es esencial que lleves un estricto control del tiempo. Y es que de poco sirve que hagas una o dos secciones a un nivel excelente, si te queda más de medio tema sin redactar.

    4. Lee y revisa

    Una vez finalizada la redacción del tema, procede a leerlo desde el principio, fijándote especialmente en las siguientes cuestiones:

    • Coherencia de la redacción.
    • Claridad en las explicaciones.
    • Corrección de los datos específicos (nombres, fechas, leyes, etc.).
    • Contenido completo, de modo que no te hayas olvidado de ninguna sección o apartado de los definidos en el esquema previo.
    • Corrección ortográfica.
    • Formato. En el caso de trabajos, tesis y similares, asegúrate de estar siguiendo las directrices de presentación indicadas en las instrucciones. Fundamentalmente: tipo y tamaño de letra, interlineado, márgenes, numeración de páginas, etc. También es muy importante que indiques la bibliografía según las normas prescritas en cada caso.

    Si se trata de un trabajo de clase, es aconsejable que esta lectura la hagas unos días después de terminar la redacción. Así la afrontarás con la mente fresca y será más fácil que encuentres fallos o incoherencias en el texto.

    Por supuesto, en el caso de exámenes y oposiciones, no tendrás esta posibilidad.

    5. Haz cambios

    Sobre la base de lo que hayas detectado en la revisión, haz los cambios necesarios en el tema.

    En cualquier caso, es muy recomendable que vuelvas a realizar una lectura completa del texto después de modificarlo, ya que no es raro que algunos errores pasen desapercibidos pese a las revisiones.

    Ahora que ya sabes cómo desarrollar un tema por escrito, seguro que te resulta más fácil afrontar cualquier trabajo de clase o el examen del temario de tu oposición.

    ¡Suerte con la redacción!

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