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¿Cómo subrayar apuntes? Sin duda, es una pregunta con muchísimas respuestas posibles… y marca la diferencia entre estudiar de forma eficiente o perder horas repasando información poco relevante. Porque puede parecer algo básico, pero no es tan sencillo. Seguro que alguna vez te has puesto a subrayar y has terminado con todo el texto destacado y miles de colorines… Toda una pérdida de tiempo y esfuerzo. Si es así, te vamos a dar unas pautas para subrayar tus apuntes para aprovechar al máximo cada sesión de estudio. ¡Vamos allá!
A la hora de estudiar, el primer paso es tomárselo muy en serio. De nada sirve pasar el rato pensando en las musarañas para estresarse a última hora.S i tu objetivo es aprobar una asignatura, un curso o incluso preparar unas oposiciones, aprender a subrayar correctamente te ayudará a optimizar el tiempo de estudio. Eso sí, cuando se trata de procesos selectivos exigentes, conviene complementar estas técnicas con una preparación especializada. Por eso, mi mejor consejo es que te informes sobre los mejores Cursos para preparar oposiciones; serán tu arma secreta para hacerte con la ansiada plaza.
Antes de empezar a subrayar, tomar bien los apuntes es la parte más importante del proceso. Minetras lo haces conviene estar procesando lo que se dice para que sea más fácil asimilarlo después. Es lo que se llama «escucha activa». No te vuelvas loco intentando escribir todo lo que dice el profesor; en su lugar, intenta comprenderlo bien y anota lo que hayas asimilado. Y si no lo entiendes, no dudes en preguntar o en pedir que te repita la información.
Cuanto tienes ya los apuntes y necesitas poner orden en todo ese batiburrillo de palabras. En primer lugar, fíjate en los propios apuntes: ¿son un caos? ¿Están llenos de tachones? Entonces es recomendable, aunque te parezca una pérdida de tiempo, pasarlos a limpio (con bolígrafo y papel o en un documento del ordenador, que luego puedas imprimir). Durante el proceso, repasarás la información sin darte cuenta y empezarás a estructurarla en tu cabeza. Y después te será mucho más fácil entender los apuntes y poderlos organizar.
En el «mundo apunte», el color no es una opción estética. Usar marcadores de distintos colores te servirá para establecer clasificaciones y jerarquías. En este sentido, los expertos en métodos de estudio recomiendan elegir siempre colores pastel; después de horas de estudio, los famosos «fosforitos» pueden llegar a resultar estridentes y molestos. Parece una tontería, pero tenlo en cuenta: lo agradecerás.
Durante el proceso de subrayado, es importante usar el color para distinguir las categorías. Lo ideal es coger una hoja en blanco y hagas una leyenda, es decir, un documento donde indiques a qué corresponde cada color. Por ejemplo, puedes utilizar el rojo para los títulos y subtítulos; el verde, para las palabras clave (las más importantes de cada párrafo, que contienen la esencia de lo que se cuenta); el rosa, para listados; y el azul, para datos importantes: fechas, ciudades, nombres de personas…
Es importantísimo que destaques siempre pocas palabras; no más de 2 o 3 por cada subrayado. Si te pasas, al final los apuntes serán un auténtico caos y no habrás conseguido tu objetivo, que no es otro que resumir el contenido y extraer la información esencial.
Antes hablábamos sobre la escucha activa, fundamental cuando estás atendiendo a las explicaciones de un profesor o un ponente. Pero igualmente importante es la lectura activa. Seguro que alguna vez te ha pasado: estás leyendo un libro, y notas que tienes que leer varias veces un párrafo hasta que te enteras de lo que dice. ¿Te suena? Eso te sucede porque la lectura que realizas no es «activa». O sea, que lees con los ojos pero tu cabeza no pone nada de su parte.
Hay muchas razones para que esto pase. Puede ser por cansancio, porque tienes algún problema que te preocupa, porque estás pensando en las vacaciones o porque llevas ya unas cuantas horas leyendo o estudiando. Da igual: la cuestión es que el tiempo en el que la lectura no sea activa, será tiempo perdido. Cuando vayas a subrayar apuntes, asegúrate de que:
Estas condiciones te garantizarán la concentración necesaria para realizar una lectura activa. Y además, existe un truco perfecto para conseguirla. Cada vez que leas un párrafo, apunta en un cuaderno o en los márgenes dos o tres preguntas relacionadas con él. Por ejemplo, si estás estudiando la Constitución Española para preparar unas oposiciones, puedes ir artículo por artículo. El Artículo 1 dice:
Las preguntas en este caso serían: ¿En qué se constituye España y qué valores propugna? ¿Dónde reside la soberanía nacional? ¿Cuál es la forma política del Estado Español? Cuando termines de leer los apuntes, habrás interiorizado un montón de información casi sin darte cuenta. Y te será mucho más fácil subrayarlos.
Los esquemas son el mejor amigo del estudiante y del opositor. Pero para hacerlos bien, es imprescindible que exista un buen subrayado previo. Aquí será donde los colores te ayudarán muchísimo: te permitirán distinguir a la primera los distintos tipos de información práctica. Solo tienes que organizarla bien y en forma de esquemas prácticos. Estos elementos permiten que el cerebro capte la información de manera visual, relacionando unas palabras con otras y creando un «recorrido» más fácil de recordar que un texto convencional.
Los mejores esquemas presentan una estructura clara y jerarquizada, incluyen únicamente las ideas esenciales, relacionan conceptos mediante llaves, flechas o sangrías y son fáciles de revisar en pocos minutos antes de una prueba.
Los apuntes, el subrayado y los esquemas son los tres pilares básicos para aprobar un examen. Y más aun, si lo que quieres conseguir es superar unas oposiciones. Pero si el contenido de este artículo no es ni mucho menos suficiente para ayudarte a lograr tu meta… Necesitas la ayuda de expertos que sepan cómo son las pruebas, con experiencia docente y con habilidad y talento para ayudarte a llevar a buen término tu objetivo.
Algunas errores al subrayar apuntes es hacerlo durante la primera lectura sin comprender el texto, destacar frases completas en lugar de palabras clave, utilizar demasiados colores sin un criterio definido, cambiar constantemente el significado de cada color e intentar memorizar antes de comprender la información.
Una buena forma de empezar a prepararte puede ser rellenar el formulario que tienes a la derecha. No puede ser más simple: no tardarás nada en cumplimentarlo y enviarlo. Y en poco tiempo recibirás información útil y completa sobre distintos cursos para preparar oposiciones, sin ningún compromiso por tu parte. Son programas con resultados probados, impartidos por profesionales y que puedes hacer online, desde tu casa y a tu ritmo.
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