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En el mundo del desarrollo y la implementación de aplicaciones, Kubernetes y Docker son dos términos relacionados, pero con funciones distintas. Comprender sus diferencias es crucial para cualquier desarrollador. En este artículo, te contamos a fondo cuáles son esas diferencias.
Antes de ofrecer una definición de qué es Docker o Kubernetes, debemos saber qué son los contenedores de software. Podemos partir de la analogía con un container de mercancías que se transportan de un lugar a otro y encajan por sus formas modulares.
Los contenedores de software permiten alojar todas las dependencias que una aplicación necesita para ser ejecutada, desde el propio código hasta el entorno de ejecución, librerías del sistema y otros tipos de configuración. Los contenedores están diseñados para ser ejecutados en cualquier lugar y aseguran que la aplicación se ejecute de manera consistente, independientemente del sistema operativo o entorno donde se despliegue.
Un contenedor de software es:
Docker se trata de una herramienta de contenedorización de código abierto, que crea un ecosistema en el que se comparten y gestionan aplicaciones. Es especialmente eficaz y fácil de usar y, con sus funcionalidades nuevas, permitió a los desarrolladores abordar problemas de desarrollo basado en contenedores que hasta entonces no podían resolver.
Docker se lanzó en 2013 y, desde entonces, se ha convertido en referente gracias a un proceso de creación simple, ya que es capaz de ejecutarse en cualquier servidor y en entornos variados como una nube in situ, pública o privada. Además, tiene recursos eficientes por su ligereza, que permite ejecutar más aplicaciones al mismo tiempo en el mismo hardware.
Docker Engine es el componente principal que aloja sus contenedores. Se ejecuta en el SO del host e interactúa con los contenedores para acceder a los recursos del sistema. Los contenedores de Docker se pueden comunicar mediante canales definidos y cada uno tiene su propio conjunto de bibliotecas, aplicaciones y archivos de configuración.
Docker incluye un kit de herramientas que suele utilizarse para empaquetar aplicaciones como imágenes de contenedor inmutables escribiendo un Dockerfile y ejecutando luego los comandos adecuados para crear la imagen mediante el servidor de Docker. Después, estas imágenes de contenedor pueden implementarse y ejecutarse en cualquier plataforma que admita contenedores, como Kubernetes, Docker Swarm, Mesos o HashiCorp Nomad.
Aunque Docker permite empaquetar y distribuir aplicaciones en contenedores de forma eficaz, es complicado ejecutar y gestionar contenedores a escala solo con esta herramienta. En estos casos, se necesita una coordinación para hacer el despliegue, la supervisión de servicios, el reemplazo, el escalado automático y la administración de los distintos servicios que componen la arquitectura distribuida.
Para solucionar las carencias de Docker, se creó Kubernetes. Estamos hablando de una solución para orquestar contenedores. En concreto, es una plataforma de orquestación de contenedores de código abierto que automatiza el despliegue, la gestión, el escalado y la operación de aplicaciones en contenedores.
La orquestación de contenedores es un proceso que permite automatizar operaciones como despliegue, escalado, administración, equilibrio de carga y creación de redes que las cargas de trabajo en contenedores necesitan para ejecutarse.
Kubernetes fue desarrollado por Google en 2015 y cedido posteriormente en código abierto a Cloud Native Computing Foundation. A día de hoy, se ha convertido en un estándar en la industria.
Kubernetes reúne un conjunto de contenedores en un mismo grupo para minimizar la sobrecarga de red y mejorar así la eficiencia en el uso de recursos. Por tanto, ayuda a:
Kubernetes admite numerosos tiempos de ejecución de contenedores, como Docker, containerd, CRI-O y cualquier implementación de Kubernetes CRI. Kubernetes podría entenderse como un «sistema operativo» y, los contenedores de Docker, como las «aplicaciones» que se instalan en él.
Además de estas diferencias, también podemos destacar que Docker envía aplicaciones en un único nodo, mientras Kubernetes las gestiona en un clúster de nodos. Ambos contenedores se pueden beneficiar de manera mutua y ofrecer a las aplicaciones más agilidad, resistencia y escalabilidad.
Tanto Docker como Kubernetes ofrecen un amplio conjunto de funcionalidades para determinar cómo se ejecutan los diferentes componentes de la aplicación. Así, facilita la actualización de la app y el escalado perfecto, ya que se pueden crear contenedores de Docker de forma rápida y Kubernetes puede escalar clústeres con mínima intervención manual.
Ambas son tecnologías capaces de realizar una amplia gama de tareas y una buena manera de construir un entorno de desarrollo de software adaptable y eficiente. Docker garantiza que las aplicaciones sean rápidas independientemente del sistema y Kubernetes asegura que tengan el máximo tiempo de actividad, equilibrio de carga apropiado y capacidad para escalar el clúster.
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