Historia de la Decoración: desde las cuevas hasta nuestras casas

Con este artículo nos adentraremos en el mundo de la decoración y el gran interés que suscita. ¿Quieres saber más? Te abrimos la puerta

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la Decoración hasta nuestros días

En este artículo vamos a concocer la historia de la decoración, desde el Paleolítico hasta nuestros días. Antes de viajar a la era en que nuestros hogares eran cavernas, vamos a analizar una frase que nos ayudará a comprender el extenso universo de la decoración.

“La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad”. Decía el arquitecto y decorador de interiores Le Corbusier, uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX.

¿Qué hay de cierto en esta frase? Digamos que puede ser… todo. Y te explicamos el motivo.

La casa, fiel reflejo de nuestra vida

Una muestra de cómo somos se puede representar por el espacio donde vivimos. Esta muestra es significativa, siendo el reflejo material más fiel que podemos proyectar. Por otro lado, un gran número de personas califican la condición y personalidad de las personas por su estética y modo de vestir, a pesar de que es representativo en muchas ocasiones, no es tan fiel como la casa donde uno vive: uno de los lugares donde pasa la mayor parte de su tiempo más íntimo. La casa de uno la podríamos considerar como “la máquina de la verdad”; en cambio, la vestimenta, en alguna ocasión, puede ser un mero disfraz que no va acorde con la realidad.

Cada vez más personas son conscientes de ello y se preocupan por tener la casa adaptada a su modo de vida. Vivir en una casa bien decorada y al gusto de cada uno provoca felicidad; la bien llamada felicidad doméstica, o como diría Le Corbusier “La máquina de felicidad”. Esta máquina es viva y necesita combustible.

La decoración nunca debe estar cerrada; debe evolucionar y cambiar… tal como hace nuestra vida. Animamos siempre a experimentar este tipo de felicidad. Un cambio en la ubicación de los muebles, un bonito jarrón bien colocado, un bello recipiente para dejar las llaves nada más llegues a casa, son suficientes para experimentar la felicidad doméstica.

Después de esta introducción vamos a adentrarnos en el origen histórico de la Decoración de Interiores. Viaja con nosotros en nuestra particular máquina del tiempo 35 milenios atrás.

Historia de la Decoración: la Sensibilidad del Hombre de las Cavernas

Si pensamos en un óleo sobre una pared rústica y una alfombra mullida y cálida con estampado “print animal”… ¿qué nos sugiere? Seguro que te imaginas un espacio decorado de nuestra era. Pues no, estamos hablando de una cueva paleolítica, así, como suena. ¿Sabías que el hombre Paleolítico decoraba su cueva con estos elementos? De hecho, se cree que una de las causas de la extinción del león de las cavernas —un felino de mayor tamaño que el león africano— fue por la decoración de cuevas con alfombras de piel.

Este podría ser el origen de la decoración pero, en Campus Training, consideramos que decorar debe ser algo más que pintar escenas de caza en una pared “rústica”  y utilizar “print-animals” reales para reposar el cuerpo sobre fríos y naturales pavimentos. Nos movemos a la época de la Antigua Roma.

Cueva de Altamira. MatthiasKabel/Creative Commons

Desde los Romanos hasta el Renacimiento

En este largo periodo había un gran interés por la decoración, pero solo en un pequeño sector de la sociedad pudiente. La mayoría de las personas no se podían permitir adquirir la “última moda” de ropa de cama, cerámica, alfombras o encargar los muebles a ebanistas. Bastante tenían con poder subsistir y disponer de lo más básico para vivir en sus humildes moradas.

No fue hasta un periodo posterior donde la mayoría de las personas se interesaron en la decoración.

El Surgimiento de la Decoración hasta nuestros días

La aparición de la clase media burguesa en el mundo occidental fue el desencadenante del interés general por la decoración. Las familias de ingresos medios podían optar a adquirir artículos del hogar más económicos que en épocas donde no había industrialización. Así, empezaban a decorar sus casas con tapices, pinturas para paredes, telas baratas…

El cine y la televisión contribuyeron a la expansión de la decoración, mostrando a la clase media bellas estancias que, a su manera y en sus posibilidades, intentaba imitar. Tal como sucede en nuestros días con series televisivas como Mad Men, donde un gran número de personas de todo el mundo imitan el estilo mid-century tan característico, con mayor o con menor éxito.

Estamos viviendo un “boom” en el mundo de la decoración. A día de hoy, existe multitud de prensa especializada en el sector. ¡Y el número de revistas y medios especializados no para de subir! Además, disponemos de una gran oferta de elementos decorativos de coste bajo en grandes superficies, siendo inevitable mencionar como ejemplo el tan aclamado como también criticado fenómeno Ikea. La publicidad de la marca sueca nos envía mensajes prometiéndonos la felicidad doméstica si adquirimos sus tan democráticos productos. ¿Esta felicidad que nos venden es la misma a la que se refería Le Corbusier con su frase al principio de este artículo?

Si eres de los que piensan que no es exactamente el mismo significado ya tienes medio camino avanzado para convertirte en Decorador de Interiores. Te recomendamos realizar el Curso de Decoración de Interiores en Campus Training. Un mundo nuevo de posibilidades laborales está a tu alcance.

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Juan de Campus Training

27 junio, 2017

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