Historia de la radiografía: el origen de la imagen diagnóstica

Hacemos un repaso a la historia de la radiografía: desde el origen de los rayos X hasta las nuevas técnicas de la imagen diagnóstica
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historia de la radiografia

Desde que en 1895 el físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen descubriese los rayos X, la historia de la radiografía ha cambiado mucho y ha aumentado la capacidad para diagnosticar enfermedades con esta técnica. Hacemos un repaso histórico para saberlo todo sobre la radiografía.

Los orígenes de la radiografía

Ver las estructuras internas del cuerpo en una imagen ha permitido diagnosticar enfermedades y lesiones a lo largo del tiempo. Los rayos X supusieron una auténtica revolución en la medicina diagnóstica para detectar fracturas óseas, inflamaciones, derrames, tumores. La radiología ha evolucionado hasta permitir en la actualidad un gran número de técnicas para mejorar esos diagnósticos pero… ¿cómo empezó todo?

En la historia de la radiología hay un nombre que debemos tener muy presente: el del físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen nacido en la antigua Prusia en 1845. Comenzó investigando la conductividad térmica por los cristales y la relación de la luz con la electricidad. Como rector de la Universidad de Würzburg, en Alemania, obtuvo sus primeros hallazgos gracias a sus experimentos con los rayos catódicos.

El 8 de noviembre de 1895 Röntgen estaba estudiando el poder de penetración de los rayos catódicos. Fue entonces cuando observó que una placa de cartón cubierta de cristales de platino-cianuro de bario emitía una fluorescencia, que desaparecía al desconectar de la corriente. Esa fluorescencia indicaba la presencia de un rayo que atravesaba la placa.

Röntgen continuó experimentando y se dio cuenta de que estos rayos atravesaban materiales como madera, papel o aluminio pero no eran capaces de atravesar el plomo.

Tras semanas de investigación sobre su hallazgo, pensó en realizar fotografías al trabajo que había realizado cuando se percató de que las placas fotográficas de su caja se habían velado. Trabajó durante un año intentando comprobar la acción de los rayos catódicos sobre la emulsión fotográfica, los cuales originaban imágenes borrosas.

Röntgen se decide a realizar su primera prueba en humanos. Pidió a su esposa que mantuviese la mano sobre la placa con un aro de plomo y descubrió que podía ver los huesos de la mano, imprimió la imagen en una placa fotográfica y así nació la primera radiografía. Esos rayos los denominó el propio físico como rayos X  o rayos incógnita por su origen desconocido pero también se conocieron como rayos Röntgen.

La sociedad se enteró de este hallazgo a través de la prensa donde Röntgen publicó su sorprendente hallazgo. Poco después decidió usar el invento para una finalidad médica y así en 1896 realizó una radiografía de un brazo fracturado, y la publicó en la revista médica British Medical Journal. La repercusión del hallazgo fue mundial.

Entonces los rayos X se popularizaron en comercios y lugares públicos, a cambio de una tarifa porque resultaba fácil producirlos. Sin embargo, pronto se observaron los peligros de la exposición a hacer radiografías libremente o sin protección y su uso se restringió al ámbito médico.

En 1901, Röntgen recibió el primer Premio Nobel de Física. Por entonces era profesor en la universidad de Munich, donde siguió hasta su muerte en 1923.

Historia de la radiografía: la extensión de la radiografía

El uso de la radiografía como técnica médica de diagnóstico comenzó a popularizarse por todo el mundo. Antes de su descubrimiento el diagnóstico médico se realizaba por el interrogatorio al paciente, por la palpación y por la auscultación.

A los pocos meses del hallazgo de Röntge, ya se realizaban en el mundo exámenes radiográficos con fines médicos, y se inventó y popularizó la fluoroscopía.

En las décadas posteriores esta nueva especialidad médica se desarrolló a un ritmo vertiginoso. Ya no se usaba la técnica solo para ver huesos sino también para otras estructuras internas del cuerpo como aparato digestivo, urinario o vasos sanguíneos. Las enfermedades se pudieron diagnosticar con más precisión gracias a la radiografía.

Los equipos de rayos X fueron mejorando y surgieron otras técnicas asociadas a la radiografía como el ultrasonido de alta frecuencia. Esa técnica se aplicó primero en usos marítimos o militares y en los años 70 se aplicó a nivel médico.

En 1972, el británico Hounsfield presenta en Londres el primer tomógrafo computarizado, en el cual la imagen no es analógica, como en la radiología convencional, sino digital. El tomógrafo mide la atenuación de los rayos X conforme pasan a través de una sección del cuerpo desde diferentes ángulos. Luego, con los datos de estas medidas, el computador es capaz de reconstruir la imagen del corte. La primera tomografía computarizada tardó 2 horas y media en realizarse con el paciente y la reconstrucción de sus imágenes llevó 9 días.

Otra evolución de la radiología fue el descubrimiento de la resonancia magnética que les  valió a Bloch y Purcell, el Nobel de Física en 1952. La resonancia magnética utiliza un pulso de radiofrecuencia en lugar de radiaciones y, una vez finalizado el pulso, se capta una señal proveniente del paciente, la cual es procesada por un equipo computarizado para reconstruir una imagen.

El futuro de la radiografía

Desde la invención de los rayos X a la actualidad, la radiografía ha evolucionado pareja a los avances tecnológicos. Hoy, existen novedosas técnicas de diagnóstico por imagen y medicina nuclear que permiten ver enfermedades en sus etapas más tempranas y descifrar también las reacción del paciente a las intervenciones.

Actualmente, además de las aplicaciones médicas, los rayos X se utilizan en el estudio de fósiles, en la seguridad de aeropuerto. El futuro del radiodiagnóstico se enfoca  a la integración de  imágenes obtenidas mediante diversas técnicas (TAC, resonancia magnética nuclear, tomografía por emisión de positrones, ultrasonido) y  a las imágenes tridimensionales.

La tecnología define pues el futuro de la radiografía y de los profesionales de la radiología. Estos expertos médicos son capaces de diagnosticar gracias a la interpretación que hacen de las imágenes conseguidas con rayos X, tomografía computerizada, resonancias magnéticas y ultrasonidos. Necesitan años de especialización y de visualizar cientos de fotografías médicas para poder distinguir adecuadamente una enfermedad de otra.

La inteligencia artificial puede ser capaz, a través del manejo avanzado de datos y herramientas de análisis de datos, de realizar diagnósticos precisos y en menor tiempo que un profesional.

En todo caso, este tipo de técnicas y máquinas pueden ayudar a mejorar el diagnóstico pero no van a sustituir a estos profesionales que siguen siendo necesarios y demandados.

Con este recorrido ya sabes un poco más sobre la historia de la radiografía y el futuro de esta técnica. Si quieres convertirte en técnico superior de imagen diagnóstica, en Campus Training te ayudamos. Solicita información si deseas prepararte en el ámbito de la radiografía:

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