Historia de la radioterapia: desde su origen hasta el futuro

Conoce toda la historia de la radioterapia, desde su origen hasta lo que nos depara el futuro en este campo médico. ¡Infórmate ahora!
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Marcos Nebreda López 18 marzo, 2019

historia de la radioterapia

La historia de la radioterapia ha ido de la mano de la evolución de la tecnología hasta nuestros días. Te acercamos a los hitos más destacados de la radioterapia.

Los orígenes de la radioterapia

Hay investigadores que apuntan a la posibilidad de que la radioterapia ya se empleara de alguna manera en la antigüedad, más concretamente en la época sumeria. Sin embargo no podemos hablar propiamente de radioterapia hasta el descubrimiento de los rayos X por Röntgen en noviembre de 1895.

Un año después Henry Becquerel hizo lo propio con la radiactividad natural y en 1898 Marie Curie descubrió el radio. Estos tres hitos históricos están relacionados con el arranque del empleo de las radiaciones ionizantes para el tratamiento de los tumores malignos, antes de finalizar el siglo XIX.

“Desde hace más de un siglo la radioterapia se usa como una técnica médica que ha permitido grandes avances”.

Entre los distintos médicos que comenzaron a investigar cómo aplicar los rayos X a la medicina está el estadounidense Emil Grubbe, que los administró a una mujer con cáncer de mama recurrente inoperable.

En enero de 1896 se realizó lo que puede ser el primer tratamiento de radioterapia, suministrando a Rose Lee, rayos X durante una hora. Se repitió el tratamiento varias veces durante los 17 días siguientes.

Al comienzo, la radioterapia dependía de radiaciones de baja energía con capacidad de penetración muy limitada. No existían procedimientos fiables para delimitar la localización de una patología. Los pronósticos o diagnósticos y los tratamientos estaban sustentados en conocimientos un tanto inciertos.

En los primeros 70 años de historia de la radioterapia se produjeron avances y surgieron nuevos métodos. Aparecieron sistemas para la dosimetría, herramientas para la planificación a mano del tratamiento en dos dimensiones (2D), haces de megavoltaje básicos, procedentes de unidades de cobaltoterapia y los primeros aceleradores lineales (AL) y de la tomografía convencional, que ampliaba la información aportada por la radiología.

La radioterapia en nuestros días

Hasta la década de 1980, la planificación de la radioterapia se realizaba con radiografías simples y verificaciones en dos dimensiones. El radioterapeuta no tenía una idea certera de la localización exacta de la afección.

A partir de 1980, comenzó a utilizarse la radioterapia conformada en tres dimensiones (3D).  Se integró la tomografía computada, la planificación y  los sistemas informáticos de cálculo dosimétrico. De este modo, se pudieron obtener imágenes virtuales de los volúmenes a tratar para dirigir y controlar mejor la dosis de radioterapia aplicar. Además, y con estos avances, se protegían mejor los tejidos sanos adyacentes al tumor o área a tratar con radioterapia.

A partir de la década de 1990, otras técnicas de imágenes, como la resonancia magnética nuclear (RMN) y la tomografía por emisión de positrones (PET), se incorporaron a  la radioterapia con la misma finalidad: obtener una delimitación más exacta del volumen tumoral y respetar a los tejidos sanos cercanos.

Otro de los avances de estos últimos años en la historia de la radioterapia es la radioterapia de Intensidad modulada, una forma avanzada de radioterapia 3D más precisa. En ella se modula o controla la intensidad del haz de radiación para minimizar la dosis en tejidos sanos.

En la actualidad contamos además con la radioterapia denominada 4D, la radioterapia guiada por imágenes o la radiocirugía estereotáctica extracraneal. Estas técnicas permiten planificar el área a tratar. Tienen en cuenta no sólo las imágenes, sino también los movimientos fisiológicos de los órganos.

Historia de la radioterapia: El futuro del tratamiento

Como podemos comprobar el paradigma del antiguo tratamiento con radioterapia ha variado sustancialmente. Actualmente las técnicas tienen por objetivo, no solo diagnosticar las posibles enfermedades sino también evaluar el riesgo-beneficio y buscar las posibilidades de curación o control de la enfermedad con el menor riesgo para el paciente.

Los avances tecnológicos también han permitido usar las diferentes técnicas con gran precisión, por ejemplo en función de la ubicación y del tipo de tumor a tratar. En los primeros tratamientos era complicado medir la potencia de la radiación y como consecuencia se dañaban los tejidos sanos circundantes. En la actualidad es más sencillo preservar esos tejidos sanos porque los márgenes de seguridad son inferiores a la décima de milímetro.

El futuro de la radioterapia va muy unido pues a la evolución tecnológica y estos avances son imprescindibles para los radioterapeutas. Estos expertos médicos son capaces de diagnosticar gracias a la interpretación que hacen de las imágenes conseguidas con rayos X, tomografía computerizada, resonancias magnéticas y ultrasonidos. Necesitan años de especialización y de visualizar cientos de fotografías médicas para poder distinguir adecuadamente una enfermedad de otra.

La inteligencia artificial (AI) puede ser capaz a través del manejo avanzado de datos y herramientas de análisis de datos de realizar diagnósticos precisos y en menor tiempo que un profesional. Sin embargo, y aunque este tipo de técnicas pueden ayudar a mejorar el diagnósticos, no van a sustituir el trabajo de profesionales necesarios y demandados para comunicarse con el paciente de forma humana.

Además de los radioterapeutas necesitados en los hospitales españoles, también se hacen necesarios nuevos tratamientos y sobre todo nueva tecnología. En la actualidad los hospitales cuentan con aceleradores que dan radiación, pero no son suficientes. Son recomendables avances como los que ofrecen las unidades de protones, aparatos de alta precisión. Aportan beneficios en el tratamiento de en tumores relacionados con el sistema nervioso y en los tratamientos oncológicos en niños.

Otra técnica novedosa es la radioterapia hipofraccionada. El tratamiento se administra una vez al día o con menor frecuencia. Se realizan abordajes más cortos y eficaces para evitar la cirugía y tratamientos menos invasivos y complejos.

Es un modelo terapéutico más cómodo que la radioterapia tradicional y además ayudaría a paciente que residen lejos de las zonas del tratamiento, pues no tendrán que asistir con tanta continuidad. Un modelo más eficaz que ya está sobre la mesa.

El camino de la radioterapia es largo y lleno de avances y novedades pero sobre todo es un camino con vocación de futuro. Con este repaso a la historia de la radioterapia, confiamos en que tengas aún más claro la posibilidad de dedicarte a ella profesionalmente. Recuerda que en Campus Training podemos ayudarte rellenando este sencillo formulario para que un asesor de informe dónde prepararte para este sector:

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Marcos Nebreda López

Redactor en Campus Training

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