Para qué sirven las oposiciones

¿Sabes para qué sirven las oposiciones? ¿Qué beneficios obtienen la Administración y los ciudadanos? Respondemos a estas y a más preguntas
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Rubén Vizcaíno Pena 20 noviembre, 2019

para que sirven las oposiciones

¿Sabes para qué sirven las oposiciones realmente? Te contamos qué gana la Administración y qué consiguen los opositores mediante este sistema de acceso al empleo público. Si quieres conocer todos los detalles, sigue leyendo.

Para qué sirven las oposiciones: dos puntos de vista

Antes de entrar de lleno en la cuestión de para qué sirven las oposiciones, veamos en qué consiste una oposición.

Tal y como dice el diccionario, una oposición es un “conjunto de pruebas selectivas en que los aspirantes a un puesto de trabajo, generalmente en la Administración pública, muestran su competencia, que es juzgada por un tribunal”.

Por tanto, las dos partes implicadas en cualquier proceso de oposiciones son la administración que las convoca y los aspirantes que intentan conseguir un puesto de trabajo. En este sentido, cada una de estas partes tiene una finalidad distinta a la hora de enfrentarse a las oposiciones. Te contamos por qué.

Para qué sirven las oposiciones para la Administración

En el caso de las administraciones públicas, esta pregunta tiene una respuesta muy clara: las oposiciones sirven para seleccionar de forma objetiva a los mejores candidatos para un puesto de trabajo.

De este modo, la Administración persigue los siguientes objetivos a través del mecanismo de la oposición:

  • Elegir al mejor candidato.
  • Garantizar que el proceso de selección sea lo más objetivo y transparente posible.
  • Proporcionar iguales oportunidades a cualquier aspirante.

Todos estos objetivos y principios están garantizados por ley. De hecho, la propia Constitución Española de 1978 dice expresamente que todos los ciudadanos “tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos”. Además, señala que este acceso a la función pública se regirá por los principios de mérito y capacidad.

Posteriormente, el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) amplió esta cuestión incluyendo otros principios adicionales para el acceso a la condición de funcionario o personal laboral:

  • Publicidad de las convocatorias y de sus bases.
  • Transparencia.
  • Imparcialidad y profesionalidad de los miembros de los órganos de selección.
  • Independencia y discrecionalidad técnica en la actuación de los órganos de selección.
  • Adecuación entre el contenido de los procesos selectivos y las funciones o tareas a desarrollar.
  • Agilidad, sin perjuicio de la objetividad, en los procesos de selección.

¿Para qué me sirven las oposiciones?

Como decíamos, la otra parte implicada en un proceso selectivo son los aspirantes a los puestos que se convoquen. Si estás leyendo esto, probablemente ya te encuentres en esta situación o estés planteándote preparar una oposición.

Entonces, ¿para qué sirven las oposiciones desde el punto de vista del aspirante?

Pues bien, los beneficios de este sistema son los siguientes:

  • En general, se trata de un sistema objetivo y en el que vas a competir en condiciones de igualdad. No importan tus contactos, origen o entorno.
  • Te da acceso a un puesto de trabajo fijo. Como sabes, ninguna otra opción laboral supera la estabilidad de un puesto de funcionario.
  • Las condiciones salariales, aunque varían mucho en función del puesto, suelen ser bastante atractivas.
  • Las demás condiciones de trabajo están claramente reguladas por ley y suelen respetarse escrupulosamente: jornada, descansos, permisos, vacaciones, etc.
  • El aumento retributivo por antigüedad es automático, cada tres años (a través del sistema de trienios).
  • Puedes desarrollar una interesante carrera profesional, presentándote a plazas superiores a través del sistema de promoción interna.

Inconvenientes del sistema de oposiciones

Aunque las oposiciones hayan sido un sistema razonablemente bueno para reclutar empleados públicos, también pueden tener ciertos puntos negativos. Entre otros, podríamos citar los siguientes:

  • Es un sistema de selección bastante lento y costoso. Por tanto, no es el mejor cuando una administración necesita cubrir rápidamente una vacante.
  • Suele primar demasiado el aspecto memorístico. Aunque los procesos selectivos incluyen varios tipos de pruebas, el factor memoria sigue siendo fundamental en casi cualquier oposición. Indudablemente, este aspecto es casi siempre el más objetivo y el más fácil de evaluar. Sin embargo, no necesariamente va a ser el que determine cuál es el candidato ideal para un determinado puesto de trabajo.
  • Desde algunas posiciones se ha señalado también que este sistema podría otorgar una estabilidad y protección excesiva a los empleados públicos, pudiendo mermar su rendimiento y productividad a medio o largo plazo. Sin embargo, la justificación de este aspecto radica en proteger la independencia del funcionario frente a posibles presiones de los órganos políticos.

Cómo tener éxito en unas oposiciones

Aunque las oposiciones puedan tener ciertos inconvenientes, si quieres conseguir una plaza de empleado público, tendrás que adaptarte a este sistema de selección.

Sin duda, la ventaja es que el procedimiento está perfectamente definido en las bases de cada convocatoria. Por tanto, en todo momento vas a saber qué es lo que se exige y cómo va a evaluarse.

De ti dependerá prepararte perfectamente para dar respuesta a esas exigencias. En este sentido, recuerda los consejos que te dábamos en nuestro artículo sobre cómo aprobar unas oposiciones:

  • Elige la oposición adecuada.
  • Busca la ayuda de una academia especializada que te asesore y prepare para afrontar los exámenes.
  • Planifica tu proceso de estudio.
  • Mantén la constancia y regularidad durante todo el período de preparación.
  • Haz simulacros de examen que te permitan familiarizarte con las pruebas de la oposición.
  • No te olvides de repasar.
  • No abandones, aunque no consigas aprobar a la primera.

Para qué sirven las oposiciones al ciudadano

Finalmente, hay otra parte fundamental que también está interesada en el buen funcionamiento del sistema de oposiciones: el ciudadano.

En este sentido, si este sistema funciona adecuadamente, los ciudadanos podrán recibir un servicio y atención de calidad, prestado por las personas objetivamente mejor preparadas para hacerlo, al margen de presiones e intereses políticos.

Solo por poner algunos ejemplos, piensa en los siguientes casos que dependen directamente de un buen funcionamiento del sistema de oposiciones:

  • La calidad de la sanidad y educación públicas.
  • La seguridad ciudadana y la prevención de delitos.
  • Los servicios de emergencia y extinción de incendios.
  • El buen funcionamiento del sistema judicial.
  • El control del adecuado uso de los recursos públicos, a través de sistemas de intervención y auditoría.

Ahora que ya sabes para qué sirven las oposiciones, ¿te animarías a preparar una? Aunque al principio pueda parecerte un reto abrumador, con un poco de esfuerzo y constancia puedes llegar muy bien preparado a cualquier proceso selectivo.

Rubén Vizcaíno Pena

Redactor en Campus Training

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