Qué es un loft (y qué no lo es). ¡Descúbrelo!

¿Qué es un loft? En este artículo encontrarás por fin la respuesta a esta pregunta. Descubre qué características definen a estos espacios.
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Marta Sánchez Galindez 18 febrero, 2020

que es un loft

¿Qué es un loft? Si alguna vez te has hecho esta pregunta has venido al sitio adecuado. Son muchas las personas que creen tener clara la respuesta, pero cuidado… ¿Sabes distinguir un loft de un estudio? ¿Y de un ático? Hoy voy a intentar arrojar un poco de luz sobre este tema y definir las características que distinguen a estos singulares inmuebles de otros espacios similares.

Lofts, hipsters y demás fauna

A raíz de esta pregunta, me viene a la cabeza un anuncio que vi hace poco en la página web de una inmobiliaria: «se alquila loft hipster en el centro de la ciudad». Lo de loft ya se las trae, pero lo de hipster… ¡Quién sabe! Tal vez sea obligatorio presentarse con barba, camisa de cuadros y calcetines de aguacates para poderlo alquilar.

Y es que a día de hoy, vivir en un loft parece haberse convertido en algo reservado a unas élites culturales e intelectuales que solo leen a Murakami y solo ven películas de David Lynch. Es curioso, pero esto de loft hipster y estudio hipster también lo he encontrado de forma recurrente en una conocida web de alquileres turísticos…

Como sucede con tantas modas venidas de fuera, en un momento dado todo el mundo decidió apuntarse al carro del loft. Suena tan bien eso de decir que tienes (o vives) en uno… El problema es que a veces un loft es realmente un loft, pero no es acogedor ni atractivo; y un estudio o local no es un loft ni por asomo, pero sigue la misma estética y mola un montón.

Ahí van dos ejemplos: un loft en una nave industrial de un polígono de las afueras, donde te pelas de frío y hay balas de hierba rodando por las calles, y un local a pie de calle en una vía urbana, bien acondicionado, con instalaciones vistas, sin tabiques y luz natural. ¿Cuál preferirías?

Un poco de historia

Antes de pasar a definir qué es un loft, es importante saber de dónde viene esta palabra y cómo se desarrolló el concepto tal y como lo conocemos en la actualidad. En principio, estos espacios no estaban dedicados exactamente al uso como viviendas. En realidad eran grandes locales vacíos situados en inmuebles de tipo industrial que antes habían servido como talleres, almacenes, etc.

La palabra loft es un término anglosajón que en origen significaba «desván». Vamos, el cuarto de los trastos de toda la vida que estaba bajo el tejado. Muchos de los espacios que ahora adquieren este nombre guardan similitudes con los desvanes: eran almacenes de cachivaches, no estaban acondicionados, se encontraban directamente bajo las cubiertas…

Los primeros lofts, tal y como los entendemos hoy día, se empezaron a habitar en algunos barrios de Nueva York en los años 50. Concretamente, enclaves tan icónicos como el Soho o Tribeca fueron las zonas elegidas. ¿Quiénes decidieron convertir unas ruinas industriales en casas, estudios y negocios? Muy sencillo: aquellos a quienes sus rentas no les permitían alquilar o comprar pisos en la Gran Manzana. Es decir, estudiantes y artistas.

El tamaño (sí) importa

Espacios continuos, cerramientos amplios en ventanas y grandes distancias entre forjados, tres señas de identidad del loft

Además del precio, otra de las ventajas que presentaban estos inmuebles era su gran tamaño y su distribución diáfana. Muchos de los que iniciaron la moda «loft» se dedicaban al arte: las superficies despejadas y los techos altos de estos locales eran perfectas para acoger grandes lienzoso esculturas, y cantidad de materiales.

Por lo tanto, en el origen del concepto podemos encontrar las primeras respuestas a la pregunta «qué es un loft»: un espacio de origen industrial y distribución diáfana, habitualmente situado bajo la cubierta de un edificio y que actualmente tiene uso residencial. Las cosas, claras.

Y para darle un toque de humor a la cuestión, no puedo evitar incluir este vídeo en el que Yellow Mellow dedica un divertidímo e incisivo tema musical al «postureo» de aquellos que dicen que viven en un loft. Impagable…

Qué es un loft: ¿vivienda de lujo o económica?

A día de hoy, la respuesta esta cuestión está clara. Los lofts no son caros: son carísimos. Por lo menos, lo son esos inmuebles de los años 50 de los que hablábamos antes. Hoy día, tener una casa diáfana, de estilo industrial, llena de luz y situada en los barrios más alternativos de Nueva York implica un gasto enorme.

Curiosamente, de ser espacios humildes, vacíos, sin acondicionar (sin calefacción y muchas veces, sin agua caliente) y con las paredes y los suelos desnudos, los lofts han pasado a ser casas para las élites culturales y sociales. Viviendas de grandes artistas, músicos, actores y actrices, pero también banqueros o reyes de las finanzas.

Lo único que conservan los lofts actuales de sus antecesores es el look industrial. En los primeros tiempos, las paredes de ladrillo desnudo, las vigas de hierro vistas, las tuberías colgando del techo y los suelos de cemento eran signos de actividad industrial. No tenía sentido ocultar las instalaciones o pintar las paredes, ya que los espacios estaban destinados al trabajo o el almacenaje.

A día de hoy, para que un loft sea considerado como tal debe tener por lo menos alguna de estas características: techos muy altos, grandes ventanales, revestimientos en bruto (ladrillo, cemento…) e instalaciones vistas.

Loft y estudio, diferencias irreconciliables

Si cuando te preguntan qué es un loft contestas algo así como «un estudio tipo industrial», siento decirte que estás en un error. Es cierto que las inmobiliarias y las agencias de alquiler suelen llamar loft a muchos espacios que no tienen nada que ver con esta definición. La razón la encontramos en la irónica canción del vídeo que acompaña a este post: ahora mismo, los lofts están de moda.

Aunque la mona se vista de seda mona se queda. Una cocina salón con algún mueble industrial no es un loft, ni se parece

El concepto «estudio» se relaciona con un apartamento muy pequeño con muchos espacios en uno solo. En cambio, el término «loft» lo asociamos con techos altos, grandes ventanas, decoración contemporánea… Y también con la cultura y el ocio de ciudades como Nueva York o Londres.

Las diferencias básicas entre ambos espacios serían las siguientes:

  • Estudio: vivienda de tamaño pequeño (entre 30 y 50 metros cuadrados) en la que el salón, la cocina y en ocasiones también el salón forman parte del mismo espacio. Para obtener la cédula de habitabilidad, el baño debe estar en una habitación aparte. En este interesante artículo te cuentan cuál es la superficie mínima obligatoria de las viviendas españolas y qué requisitos deben cumplir para obtener la mencionada cédula.
  • Loft: vivienda de cualquier tamaño (pueden ser enormes) situada directamente bajo cubierta, totalmente diáfana a excepción del baño o aseo. Esto significa que el salón, la cocina y el dormitorio forman parte del mismo espacio, pudiendo separar algunas zonas mediante estanterías de doble cara o sin fondo, biombos, paneles… La propia esencia de estos espacios, enormes almacenes o talleres con techos muy altos, impide construir tabiques hasta el techo.

De local a loft. Cuándo se puede hacer

Otra de las confusiones más habituales cuando se habla de lofts es pensar que un local comercial se puede convertir sin problemas en una vivienda de estas características. En realidad, los locales no son lofts a no ser que cumplan los requisitos que te acabo de listar. Y por si fuera poco, no todos los locales se pueden convertir en viviendas.

El primer requisito para poder habitar un local es, como hemos comentado antes, que cuente con cédula de habitabilidad (o licencia de primera ocupación, como se llama en algunas comunidades). Habrá quien te diga que «aquí ha vivido gente, así que es habitable». Pero si eso fuese verdad serían habitables muchas aceras y miles de chabolas que no cumplen las condiciones mínimas para una vida digna.

Es cierto que hay comunidades autónomas en las que la cédula no es obligatoria, pero sin ella no tendrás acceso a los servicios de agua, electricidad y gas. No podrás darte de alta en estos servicios y tampoco podrás vender o alquilar tu loft… (o lo que tú crees que es un loft)

Donde hay suelo industrial, hay esperanza

Puede que tras leer este post hayas perdido la esperanza de vivir en un loft. Y aun así, aunque no lo creas se puede hacer. Existe la opción de comprar un inmueble edificado en una zona industrial a bajo precio y convertirlo en vivienda, pero en este caso tendrás que mirar con lupa la calificación del terreno.

Loft actual de pura cepa donde se conserva toda su identidad manteniendo sus acabado originales

Normalmente no está permitido el uso residencial en suelo calificado como industrial. Si quieres comprar una nave (más económica que una construcción de ladrillo u hormigón), comprueba antes que está en suelo urbano de uso residencial o de usos mixtos compatibles con vivienda. Si quieres saber más sobre esta opción, no dejes de leer lo que comenta el arquitecto Rodrigo Vargas en este interesante artículo.

Iglesias que hoy son lofts. Una transformación increíble

Los almacenes y talleres no son los únicos espacios que invitan a crear lofts. Aunque la idea de vivir en una iglesa te parezca impensable, actualmente hay fantásticas viviendas de lujo que ocupan espacios antes consagrados al culto. La altura de sus techos, las grandes vidrieras, los espacios totalmente abiertos y el acceso al interior directamente desde la calle las convierten en las candidatas ideales para convertirse en lofts.

Lógicamente, estas iglesias ya no están consagradas; antes de las reformas se encontraban a la venta, y algunos propietarios e interioristas avispados fueron capaces de ver todas sus posibilidades. El problema que presentan estos lofts es la enorme obra que requieren: instalar calefacción, revestir paredes, mejorar los cerramientos, distribuir el espacio…

Por ejemplo, en estos casos la instalación de calefacción por suelo radiante es algo obligatorio. Con techos tan altos el calor tiende a subir y se pierde; si lo tienes a ras de suelo, será mucho más eficiente y confortable. Si quieres ver ejemplos de algunas espectaculares iglesias convertidas en lofts, no te pierdas este artículo. ¡Te quedarás boquiabierto!

La importancia de la decoración

Digamos que el hábito no hace al monje, pero te puedes vestir de monje sin serlo (si te gusta la idea, que hay gente para todo). Es lo que sucede con la decoración loft-style. Por mucho que pongas ladrillos en las paredes, suelo de microcemento y calefacción con las tuberías vistas, tu apartamento o estudio seguirá sin ser un loft.

Sin embargo, utilizar estas ideas para decorar las casas es una opción que podría ser válida sin más pretensiones que imitar un estilo. De hecho, lo industrial sigue siendo tendencia y se inspira en los loft. Para llevarlo a un proyecto de decoración tendrás que basarte en estas claves:

  • Paredes. No es fácil tener paredes de ladrillo visto, pero puedes conseguir el mismo efecto con papeles pintados. Los hay que imitan ladrillo, piedra e incluso hormigón o madera desgastada. Combínalos con paredes pintadas en colores neutros: gris, blanco roto…
  • Cerramientos. Los marcos de las ventanas en color negro aumentan la sensación industrial. Escógelos si se va a hacer reforma; si hay que mantener los que ya hay, se pueden pintar con esmaltes especiales.
  • Suelos. El microcemento o cemento pulido es el rey. También se puede imitar con baldosas porcelánicas, pinturas especiales e incluso con suelos vinílicos, más económicos y fáciles de colocar.
  • Muebles. ¡Echa a volar tu imaginación! Combina elementos cien por cien industriales (cajas de madera, palets, grandes ruedas…) con muebles reciclados.

Aprende qué es un loft y cómo acondicionar estos espacios

Si te apasionan el interiorismo y la decoración, seguro que alguna vez has soñado con rehabilitar un loft… O incluso el tuyo propio. Aunque la vocación, las ganas y la creatividad no se aprenden, las técnicas, herramientas y la normativa necesarias para este tipo de trabajos solo las puedes obtener mediante una formación de calidad.

En este sentido,  plantéate matricularte en un curso de calidad impartido por una empresa de prestigio, con metodología avalada por premios y menciones. El Curso de Diseño de Interiores de Campus Training se ajusta perfectamente a esta descripción y te ofrece todo tipo de ventajas: enseñanza presencial o a distancia, profesores profesionales en activo, titulación propia y prácticas en empresas del sector.

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Marta Sánchez Galindez

Redactor en Campus Training

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