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¿Qué es una argumentación jurídica?

En este artículo veremos qué es una argumentación jurídica, cuáles son sus características principales y cómo debería realizarse eficazmente.
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    En este artículo veremos qué es una argumentación jurídica, cuáles son sus características principales y cómo debería realizarse para ser eficaz. En este sentido, si tienes pensado preparar alguna oposición de Justicia, saber argumentar de forma sólida y amparándote en la ley es una habilidad tremendamente útil.

    ¡Sigue leyendo si quieres conocer todos los detalles!

    Argumentación jurídica: ¿qué es?

    La argumentación jurídica consiste en exponer ordenadamente razones de tipo jurídico para defender una determinada postura relacionada con el ámbito del Derecho.

    Por tanto, no es más que una forma muy específica de argumentar.

    Así, la RAE define este término como «aducir, alegar, dar argumentos». En el caso de la argumentación jurídica, la única diferencia radica en que estos argumentos deben estar amparados en el Derecho: leyes y otras normas jurídicas, jurisprudencia, etc.

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    Importancia de la argumentación jurídica

    Una vez aclarada esta definición básica, es el momento de comprender su importancia. Es el alma del sistema legal: gracias a ella, los profesionales del derecho disponen de la capacidad de presentar y argumentar sus casos para lograr una resolución a su favor.

    Realizarla de manera correcta influye en la forma de interpretar y aplicar las leyes. Una buena argumentación inclinará la balanza de la justicia, convenciendo a quien la reciba, tanto si se trata de un juez, como de un jurado popular, de un ente administrativo, etc.

    ¿Dónde se utiliza la argumentación jurídica?

    Fundamentalmente, se emplea en los siguientes contextos:

    • Ámbito académico: por ejemplo, en el estudio de la carrera de Derecho y otras relacionadas, en la elaboración de tesis o trabajos académicos para su publicación posterior, etc.
    • Reclamaciones administrativas: si tienes algún conflicto con la Administración, es probable que tengas que argumentar jurídicamente tu postura. Por ejemplo, citando las normas que te amparan, utilizando argumentos de la jurisprudencia, etc.
    • Entorno judicial: indudablemente, la argumentación jurídica es uno de los aspectos más importantes en la redacción de demandas, en la realización de alegaciones ante un tribunal o para dictar sentencias judiciales, por citar solo algunos casos. Por tanto, abogados, jueces y otros profesionales de este ámbito deben conocerla y dominar las distintas técnicas para desarrollarla.
    • Política: aunque no siempre la argumentación jurídica sea protagonista en el ámbito político, muchas veces es imprescindible para defender la aprobación de nuevas leyes o su reforma, así como para justificar determinadas posturas en relación con las distintas actividades del poder público.

    Cómo hacer una buena argumentación jurídica

    Si quieres realizar una buena argumentación de carácter jurídico, hay ciertos aspectos clave que deberías tener muy en cuenta. Para prepararla y desarrollarla de manera correcta, tienes que seguir los pasos que te contamos a continuación:

    1. La investigación como base

    Para empezar a trabajar en los argumentos, necesitas la información. Todo empieza por una correcta investigación de la información jurídica relacionada con tu caso. Normativa, doctrina y jurisprudencia serán tus fuentes para preparar el caso. Cuantos más datos obtengas, más fácil será argumentar a tu favor y más sólida será tu postura.

    2. Aísla los puntos clave

    El segundo paso es buscar los puntos más relevantes de tu caso. Al aislarlos y separarlos del resto, podrás comenzar a construir tu posicionamiento. Una correcta argumentación empieza por identificar las pruebas más importantes del caso y trabajar sobre ellas.

    3. Organízala de forma lógica

    La estructura de tus argumentos es fundamental para alcanzar el resultado que deseas.

    Por tanto, secciona el texto centrando cada apartado en los diferentes puntos clave que has identificado anteriormente. Para ordenarlos, usa la lógica: de más relevante a menos.

    4. Apóyate en la jurisprudencia

    Encuentra un patrón gracias a casos anteriores similares al tuyo. La jurisprudencia puede ser una baza importante para ti.

    Consigue que esas sentencias previas se conviertan en un apoyo para tu posicionamiento, aunque no tengan el mismo peso que en sistemas jurídicos anglosajones.

    5. Sé concienzudo en el análisis

    Céntrate en el análisis minucioso de los distintos aspectos del caso y en el apoyo legal a favor de tus argumentos. Verifica siempre que la normativa que uses esté plenamente vigente y que no haya habido cambios sustanciales en la jurisprudencia.

    6. Convence con la lógica y la razón

    En un juicio o en cualquier argumentación jurídica, importa más la razón que el sentimiento, aunque también se ponderan principios de equidad y justicia material.

    Por tanto, basa tus alegaciones en la lógica y construye una argumentación basada en las pruebas, la ley y razonamientos sin fisuras. Descarta todo aquello que te parezca débil.

    7. Lenguaje simple y conciso, pero con precisión técnica

    Tus razones tienen que resultar comprensibles para quien las lea o escuche.

    No es necesario usar un lenguaje enrevesado o innecesariamente complicado. Pero, eso sí, tiene que ser muy preciso, técnico y acorde con el estilo generalmente aceptado en el ámbito jurídico.

    8. Anticípate a los contrarios

    Ponte en la posición contraria para identificar tus puntos débiles. En tu propia argumentación, incluye las refutaciones que necesites para contrarrestar los argumentos de la parte contraria. Si refuerzas tus carencias con lógica y fundamentos sólidos, le quitarás poder al que está enfrente.

    9. Busca un aliado en la ética

    Aunque la ley manda, siempre es interesante apoyarse en argumentos de ética y justicia que puedan reforzar tu posición. Ahora bien, no deben contradecir frontalmente el texto y espíritu de la ley.

    10. La coherencia es un gran arma en la argumentación jurídica

    Sé coherente a lo largo de toda tu exposición. Recuerda empezar con una introducción en la que presentes los puntos principales, un cuerpo en el que los desarrolles y acabar con una conclusión de repaso.

    Por último, reafirma tu posición para dejar clara tu postura.

    Dependiendo del ámbito en el que estés desarrollando tu argumentación, trata de adecuarte a modelos similares en cuanto a la estructura del documento, contenido esencial, etc.

    Una postura sólida se basa en una buena argumentación jurídica

    Como puedes comprobar, la argumentación jurídica es la base de cualquier confrontación legal. Al final, no importa en qué lado estés: si te dedicas a este mundo, es importante que sepas argumentar de forma sólida, bien fundamentada y con el estilo adecuado al contexto.

    En definitiva, aunque realizar una buena argumentación jurídica requiere práctica y una formación adecuada, no tiene por qué resultar complicado. Si tienes en cuenta los consejos que acabamos de ver, seguro que puedes mejorar tus razonamientos poco a poco. ¿No crees?

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