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La pandemia provocada por el Covid-19 ha traído consigo muchas cosas negativas pero también otras muy positivas como es la toma de conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente que, generalmente, van de la mano. Entrevistamos a Fran Martínez, gerente de Espagat Urban Gym & Spa, un centro de bienestar con más de 35 años de experiencia afincado en la capital gallega de Santiago de Compostela, sobre la importancia de los programas de prácticas para alumnos en empresas del sector. ¡Sigue leyendo!
Yo estoy contento. Además que en la mayoría de los casos no depende ni de Campus ni de Espagat sino del mismo alumno y su predisposición. Al final es la persona la que hace que la experiencia sea buena y la colaboración se fortalezca. Por ejemplo, con Roi, el último alumno que recibimos de Campus, tuvimos una muy buena experiencia.
Nosotros ya tenemos bastante recorrido en este tema de colaborar con centros formativos recibiendo a alumnos de prácticas y tenemos un protocolo ya de cómo enfocarlo y uno de los puntos más importantes es que si no ponen de su parte, la experiencia no va a valer de nada, ni para ellos ni para nosotros. En unas prácticas, evidentemente, hay una labor por su parte pero también hay una labor pedagógica por parte de nuestra plantilla.
Nosotros lo que intentamos es que sea una experiencia de ganar/ganar. Que cuando venga el alumno sepa cómo trabajamos nosotros y esté un tiempo aprendiendo la metodología de trabajo y ya, poco a poco, se le da una autonomía pero siempre con un feedback a su supervisor, que va valorando su actitud, sus aptitudes para el trabajo, sus progresos… y eso es un esfuerzo muy importante por parte de nuestros profesionales.
Yo creo que para ellos, lo más interesante es enfrentarse a las relaciones humanas. Porque piensa que, al fin y al cabo, en los negocios del sector servicios, independientemente del área concreta a la que se dediquen, el aspecto emocional y empático cubre el 80% del servicio. Después está la parte técnica y de conocimientos, que también es igualmente importante, pero si no eres capaz de llegar al cliente, poco vas a conseguir de él. Y además cuando repercute en su integridad y en su salud como es nuestro caso. Entonces, si yo no soy capaz de transmitir y saber escuchar al cliente y entender y empatizar con sus necesidades y sus motivaciones, ¿cómo voy a poder ayudarle? La parte emocional tiene mucho peso en nuestro trabajo.
Muy buena. Sobre todo si ven por parte del alumno una buena actitud y una predisposición a ayudar. Es una actitud un poco espejo, es decir, si ellos ven que reciben, dan lo mismo de vuelta. De hecho, les suelen coger mucho cariño.
Sobre todo al comienzo están un poco a la sombra del responsable observando, aprendiendo… y luego empiezan a coger ellos el volante bajo supervisión y cuando vemos que ya tienen habilidad suficiente, pues son un trabajador más del centro. Y, por supuesto, no pasa nada si se equivocan. Al final equivocarse también es parte del aprendizaje.
Además, los alumnos que vienen de prácticas, generalmente suelen tocar todas las áreas a las que nos dedicamos (deporte, dietética y nutrición…). De hecho, el último alumno de Campus que tuvimos, Roi, es un ejemplo claro de esto. Ha hecho un poco de todo y además así lo quiso él.
Me repito un poco en el tema de la actitud, pero es que es fundamental. Si quieren aprender, aprenden. Además, nosotros somos un equipo multidisciplinar y tocamos diversos palos dentro del área del deporte y la salud, lo cual pienso que también es interesante para los alumnos en el sentido de que les retroalimenta y les otorga una visión más amplia.
Por supuesto. Sin lugar a dudas, además. De hecho, parte de la plantilla actual de Espagat empezó en su momento como alumnado en prácticas y se quedaron a trabajar con nosotros. Por ejemplo, tenemos una chica que vino a hacer unas prácticas de estética, el momento y el lugar eran adecuados, hacía falta alguien para esta especialidad y se quedó y lleva ya 12 años aquí. Y como ella, muchos otros.
Pues si vienen con la actitud adecuada, a las pocas semanas ya están ayudando y aportando valor a la empresa. Piensa que, al final, en cuanto cogen un poco de autonomía, están cubriendo un puesto de trabajo y son manos, que siempre ayuda.
Sin duda. Además de ser una fantástica bolsa de trabajo donde puedes valorar a una persona a nivel profesional y ver si encaja en el perfil de la empresa, también haces un bien social a los jóvenes que se están formando.
